Colodión húmedo

 

Quizás como resistencia al mundo de la fotografía digital, hoy en día hay un renovado interés por los métodos fotográficos artesanales. Así como están quienes fabrican sus propias cámaras estenopeicas, otros preparan sus propias emulsiones. Y así, de la mano paciente del profe Agustín Barrutia, tuve mi primer experiencia con el colodión húmedo.

La sesión empezó con un repaso de los antecedentes de la fotografía, incluyendo no sólo los primeros intentos de registrar una imagen, sino también aspectos sobre las ópticas, cuya historia suele estar menos difundida.

Y luego, a disfrutar de la alquimia. Los nervios al desparramar por primera vez el colodión en la placa. La ansiedad al sensibilizarla con el nitrato de plata. La toma, con una cámara que contiene la razón de habernos conocido (esa historia será para otra ocasión). Y finalmente el revelado, donde, a la magia de ver aparecer la imagen en una placa metálica, se le suma la fascinación por haberla elaborado con mis propias manos.

Agustín dicta un taller de colodión húmedo altamente recomendable, no sólo por la técnica en sí, sino por la paciencia y dedicación de sus manos maestras.

El comienzo…

Estuve dando muchas vueltas antes de iniciar este blog. Tengo varias cosas ya escritas que iré publicando, varias ideas en la cabeza que esperan ver luz. Realmente no sabía por dónde empezar.

Qué mejor entonces que comenzar por el principio. Es así que contaré la historia de mi primer foto premiada en un concurso. Se trata de “Ser”, del año 1986.

La foto la hice básicamente para un cortometraje que estábamos filmando con un grupo de cine al que pertenecía. Se trataba de “Descubrí un mundo”, del grupo Litat.

Recuerdo que tomé la fotografía con flash en la casa que hacía las veces de set de filmación, y cuando revelo los negativos, en el baño, por supuesto, veo la sombra de las manos y barrotes reflejada en la pared del fondo. Por una de esas casualidades, tenía (tengo aún) una caja de película gráfica Agfa Litex O 811p y se me ocurrió hacer una copia por contacto para obtener un positivo. Esas sombras tan molestas había que eliminarlas, pero no sabía cómo. Asi que tomé una hoja de afeitar y me puse a raspar el fondo. Luego volví a hacer una copia por contacto obteniendo un nuevo negativo, el que dio origen a esta foto.