Colodión húmedo

 

Quizás como resistencia al mundo de la fotografía digital, hoy en día hay un renovado interés por los métodos fotográficos artesanales. Así como están quienes fabrican sus propias cámaras estenopeicas, otros preparan sus propias emulsiones. Y así, de la mano paciente del profe Agustín Barrutia, tuve mi primer experiencia con el colodión húmedo.

La sesión empezó con un repaso de los antecedentes de la fotografía, incluyendo no sólo los primeros intentos de registrar una imagen, sino también aspectos sobre las ópticas, cuya historia suele estar menos difundida.

Y luego, a disfrutar de la alquimia. Los nervios al desparramar por primera vez el colodión en la placa. La ansiedad al sensibilizarla con el nitrato de plata. La toma, con una cámara que contiene la razón de habernos conocido (esa historia será para otra ocasión). Y finalmente el revelado, donde, a la magia de ver aparecer la imagen en una placa metálica, se le suma la fascinación por haberla elaborado con mis propias manos.

Agustín dicta un taller de colodión húmedo altamente recomendable, no sólo por la técnica en sí, sino por la paciencia y dedicación de sus manos maestras.

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Biografía

El jueves 5 de noviembre a las 19:30hs. vuelvo a exponer mis tripas. Esta vez con la muestra “Biografía“, en la Galería NFCA, Talcahuano 342 1° Piso Dto. 14, Buenos Aires, Argentina.

Allí los espero.

Foto: Nicolás Blaiotta

 

Soy una fiel sobreviviente.

Suelo vivir toda una vida, activa y práctica, al servicio de tus deseos.

Asisto tus búsquedas, tus anhelos, alegrías y desconsuelos.

Te acompaño cada día, sin preguntar por qué ni cómo.

Fiel a tus órdenes, sujeto y me aferro,

suelto y me sueltan,

y no lloriqueo.

Vivencio el apego y la pérdida.

Te instruyo y enseño.

Me embellecen y el arte fomento.

Cargo sensaciones,

sin filtros ni preocupaciones.

Vives a través mío,

y sin embargo nada pido.

solo ser,

un reflejo de tu ser.

Con la belleza de la síntesis que lo caracteriza y la intimidad de la iluminación en las obras, Ariel Till nos lleva a recorrer un camino unidireccional, a través de la vida y los actos que nos definen. La sutileza en el orden y su composición hablan del tránsito de la vida, tu vida, nuestra vida.

¿Cuántas veces nos hemos detenido a valorar la paciente labor de nuestras manos?Estas, quienes aprendieron a plasmar tus sensaciones en arte, la música, la pintura, la escritura… Estas, que parecen aprender por si solas; Éstas, que saben destruir para luego construir; Altruistas de nuestras demandas; sabias por naturaleza.

Estas, homenajeadas como un símbolo de la vida y sus estadios.

Ariel Till nos invita a identificarnos con quienes fuimos, quienes somos y quieres seremos. Quien escribe estas palabras, los invita a detenerse, respirar y observarse en cada obra, a recordar, añorar, a reír, y amar.

Nicolás Blaiotta

La muestra puede verse aquí.

 

El alma de las fotos

Se dice que algunos pueblos aborígenes se negaban a ser fotografiados porque creían que las cámaras fotográficas les robaban el alma.

Seguramente, mucha gente no sabe qué diablos es una ampliadora. Bueno, la ampliadora es el equipo que se usa en el cuarto oscuro para hacer copias en papel fotográfico a partir de un negativo. En cierta forma, puede entenderse como una cámara fotográfica para sacarle fotos al negativo original.

Pues bien, hoy me acompaña en mi laboratorio una ampliadora muy especial. Es la ampliadora de dos queridos fotógrafos argentinos. La ampliadora de mis primeros maestros en el camino de la fotografía. La de Gloria y Ariel. La que vio nacer “El abrazo” y “La dama blanca”.

Hoy me acompaña en mi laboratorio una ampliadora muy especial. La que le ha robado el alma a muchas impresionantes obras fotográficas.

«El Abrazo» Gloria Martínez

«La Dama Blanca» Ariel de la Fuente