Colodión húmedo

 

Quizás como resistencia al mundo de la fotografía digital, hoy en día hay un renovado interés por los métodos fotográficos artesanales. Así como están quienes fabrican sus propias cámaras estenopeicas, otros preparan sus propias emulsiones. Y así, de la mano paciente del profe Agustín Barrutia, tuve mi primer experiencia con el colodión húmedo.

La sesión empezó con un repaso de los antecedentes de la fotografía, incluyendo no sólo los primeros intentos de registrar una imagen, sino también aspectos sobre las ópticas, cuya historia suele estar menos difundida.

Y luego, a disfrutar de la alquimia. Los nervios al desparramar por primera vez el colodión en la placa. La ansiedad al sensibilizarla con el nitrato de plata. La toma, con una cámara que contiene la razón de habernos conocido (esa historia será para otra ocasión). Y finalmente el revelado, donde, a la magia de ver aparecer la imagen en una placa metálica, se le suma la fascinación por haberla elaborado con mis propias manos.

Agustín dicta un taller de colodión húmedo altamente recomendable, no sólo por la técnica en sí, sino por la paciencia y dedicación de sus manos maestras.

Que no se acabe

Cuando se masificó el uso de la fotografía digital, algunos compañeros vaticinaron el fin de la fotografía química. Hace unos años, eventos como el cierre de AgfaPhoto primero y la presentación de quiebra de Kodak después, parecieron darles la razón. Es que las leyes de mercado indican que si no es rentable producir materiales para unos pocos locos que seguimos haciendo fotografía química, entonces estos pocos locos nos tenemos que joder y quedarnos sin nada.

Pero lo cierto es que hoy por hoy aún se siguen produciendo películas, papeles y químicos. Claro, mucha menor variedad y cantidad, pero hay.

Hasta ahora no tuve problemas para conseguir la película que utilizo. Con el papel no tuve tanta suerte, algunas veces tuve que pasarme un tiempo sin poder hacer copias hasta conseguir el que uso. En cuanto a químicos, ya no consigo revelador para papel en envase chico y tengo que preparar en cantidad, y sustituir algún producto por alguna alternativa que esté disponible en el momento.

Pero nunca sé qué conseguiré mañana. No sé si la fotografía química terminará muriendo como la música en LP’s de vinilo (pregunta a los melómanos, ¿se sigue editando música en LP?) o si sobrevivirá como los libros en papel.

Yo, mientras pueda, seguiré con esta locura de convertir bromuro de plata en plata metálica en mi cuarto oscuro…