La composición según Cartier-Bresson

La composición debe ser una de nuestras preocupaciones constantes, pero en el momento de fotografiar solo podemos hacerla brotar intuitivamente, pues hemos salido a la captura del instante fugaz y toda las interrelaciones involucradas están en movimiento. Aplicando la Regla de Oro: el único par de circunferencias de que dispone el fotógrafo es el par de ojos que tiene. Cualquier análisis de tipo geométrico, cualquier reducción de la fotografía a un esquema, solo puede ser hecho (debido a su naturaleza misma) después que la fotografía haya sido tomada, revelada y copiada, y luego podrá ser utilizado solamente para un examen post mortem de la fotografía. Espero que nunca veamos llegar el día en que las tiendas de fotografía vendan artefactos en serie en forma de pequeñas rejillas geométricas para colocar en nuestros visores; y que la Regla de Oro nunca sea impresa en nuestro vidrio esmerilado.”

Escribo estas líneas en una época donde la pesadilla de Henri Cartier-Bresson se hizo realidad, y varias cámaras en el mercado tienen la opción de mostrar en la pantalla las líneas que corresponden a la regla de los tercios. Pero… ¿son útiles al momento de la toma?

Las reglas de composición deben actuar como una guía para ayudar a transmitirle al espectador alguna emoción a través de la imagen. Pero el primer espectador es el propio fotógrafo, que visualiza la imagen incluso antes de tomar la foto. Y, si decide presionar el disparador, es porque lo que ve en el visor, la imagen compuesta intuitivamente, le provoca algún sentimiento.

Pero a esa intuición hay que educarla. Porque no es lo mismo mirar la realidad directamente con nuestros ojos, que plasmarla en una fotografía bidimensional y limitada. Por eso hay que jugar un poco y probar diferentes ángulos y disposiciones de los elementos, para ir adquiriendo una visión propia. En esa etapa, las guías en pantalla pueden ser de ayuda. Pero siempre vale la Regla de Oro: el único par de circunferencias de que dispone el fotógrafo es el par de ojos que tiene.

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La composición y las reglas

Cuando aparece por algún lado el tema de las reglas de composición, comienza una discusión acerca de si realmente existen reglas de composición, o si son limitantes para la creatividad del fotógrafo, si son reglas que vienen de las artes plásticas y deben o no aplicarse a la fotografía, o si nunca existieron como tales. De hecho, existen varias tendencias. Algunas respetando a rajatabla todas las reglas. Otras, no respetando absolutamente ninguna. Algunos dicen que hay que conocer las reglas para luego romperlas… En fin, mucho se ha hablado y se seguirá hablando.

Particularmente yo no veo estas reglas de composición como normas estrictas que hay que cumplir para poder decir que una fotografía es buena. La fotografía será buena si nos gusta, si nos llega su mensaje, si nos transmite alguna emoción. Yo entiendo estas reglas como guías que nos indican el efecto que produce en el espectador ubicar los elementos de determinada manera dentro de la imagen. Pues si ese es el efecto que queremos lograr, los ubicaremos así. Y si no queremos provocar ese efecto, pues ubiquemos los elementos de otra manera. Desde esta óptica, no hay manera de “romper las reglas”, ya que no indican lo que se debe o no hacer. Así de simple.