Colodión húmedo

 

Quizás como resistencia al mundo de la fotografía digital, hoy en día hay un renovado interés por los métodos fotográficos artesanales. Así como están quienes fabrican sus propias cámaras estenopeicas, otros preparan sus propias emulsiones. Y así, de la mano paciente del profe Agustín Barrutia, tuve mi primer experiencia con el colodión húmedo.

La sesión empezó con un repaso de los antecedentes de la fotografía, incluyendo no sólo los primeros intentos de registrar una imagen, sino también aspectos sobre las ópticas, cuya historia suele estar menos difundida.

Y luego, a disfrutar de la alquimia. Los nervios al desparramar por primera vez el colodión en la placa. La ansiedad al sensibilizarla con el nitrato de plata. La toma, con una cámara que contiene la razón de habernos conocido (esa historia será para otra ocasión). Y finalmente el revelado, donde, a la magia de ver aparecer la imagen en una placa metálica, se le suma la fascinación por haberla elaborado con mis propias manos.

Agustín dicta un taller de colodión húmedo altamente recomendable, no sólo por la técnica en sí, sino por la paciencia y dedicación de sus manos maestras.

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Galban Goes

En el MACBA se exhibe la muestra «Galban Goes», de Vivian Galban. Una muestra donde Vivian juega con unas fotografías de Eadweard Muybridge. Y digo «juega» porque el protagonismo aquí no lo tienen las imágenes del Yosemite Valley, sino lo que la artista hace con ellas. De un archivo digital al colodión. Del colodión a una proyección. De la proyección al papel. Todo está allí. Las mismas imágenes, una y otra vez, transformadas en los diferentes medios. Todo está allí, para maravillarse con el sinfín de posibilidades con las que Vivian se animó a jugar.

Y yo me maravillo aún más, porque presencié parte del proceso. Porque vi cómo aparecía en el papel la imagen que antes había visto en la placa de vidrio. Porque sufrí cuando los infortunios atentaban contra la obra. Porque vi como una luz, un condensador, una placa y un lente, día a día se movían, cambiaban de forma y finalmente se alineaban para generar una imagen…

Todo está allí, en el MACBA, hasta el 5 de junio.

 

Biografía

El jueves 5 de noviembre a las 19:30hs. vuelvo a exponer mis tripas. Esta vez con la muestra “Biografía“, en la Galería NFCA, Talcahuano 342 1° Piso Dto. 14, Buenos Aires, Argentina.

Allí los espero.

Foto: Nicolás Blaiotta

 

Soy una fiel sobreviviente.

Suelo vivir toda una vida, activa y práctica, al servicio de tus deseos.

Asisto tus búsquedas, tus anhelos, alegrías y desconsuelos.

Te acompaño cada día, sin preguntar por qué ni cómo.

Fiel a tus órdenes, sujeto y me aferro,

suelto y me sueltan,

y no lloriqueo.

Vivencio el apego y la pérdida.

Te instruyo y enseño.

Me embellecen y el arte fomento.

Cargo sensaciones,

sin filtros ni preocupaciones.

Vives a través mío,

y sin embargo nada pido.

solo ser,

un reflejo de tu ser.

Con la belleza de la síntesis que lo caracteriza y la intimidad de la iluminación en las obras, Ariel Till nos lleva a recorrer un camino unidireccional, a través de la vida y los actos que nos definen. La sutileza en el orden y su composición hablan del tránsito de la vida, tu vida, nuestra vida.

¿Cuántas veces nos hemos detenido a valorar la paciente labor de nuestras manos?Estas, quienes aprendieron a plasmar tus sensaciones en arte, la música, la pintura, la escritura… Estas, que parecen aprender por si solas; Éstas, que saben destruir para luego construir; Altruistas de nuestras demandas; sabias por naturaleza.

Estas, homenajeadas como un símbolo de la vida y sus estadios.

Ariel Till nos invita a identificarnos con quienes fuimos, quienes somos y quieres seremos. Quien escribe estas palabras, los invita a detenerse, respirar y observarse en cada obra, a recordar, añorar, a reír, y amar.

Nicolás Blaiotta

La muestra puede verse aquí.

 

Que no se acabe

Cuando se masificó el uso de la fotografía digital, algunos compañeros vaticinaron el fin de la fotografía química. Hace unos años, eventos como el cierre de AgfaPhoto primero y la presentación de quiebra de Kodak después, parecieron darles la razón. Es que las leyes de mercado indican que si no es rentable producir materiales para unos pocos locos que seguimos haciendo fotografía química, entonces estos pocos locos nos tenemos que joder y quedarnos sin nada.

Pero lo cierto es que hoy por hoy aún se siguen produciendo películas, papeles y químicos. Claro, mucha menor variedad y cantidad, pero hay.

Hasta ahora no tuve problemas para conseguir la película que utilizo. Con el papel no tuve tanta suerte, algunas veces tuve que pasarme un tiempo sin poder hacer copias hasta conseguir el que uso. En cuanto a químicos, ya no consigo revelador para papel en envase chico y tengo que preparar en cantidad, y sustituir algún producto por alguna alternativa que esté disponible en el momento.

Pero nunca sé qué conseguiré mañana. No sé si la fotografía química terminará muriendo como la música en LP’s de vinilo (pregunta a los melómanos, ¿se sigue editando música en LP?) o si sobrevivirá como los libros en papel.

Yo, mientras pueda, seguiré con esta locura de convertir bromuro de plata en plata metálica en mi cuarto oscuro…

 

 

El comienzo…

Estuve dando muchas vueltas antes de iniciar este blog. Tengo varias cosas ya escritas que iré publicando, varias ideas en la cabeza que esperan ver luz. Realmente no sabía por dónde empezar.

Qué mejor entonces que comenzar por el principio. Es así que contaré la historia de mi primer foto premiada en un concurso. Se trata de “Ser”, del año 1986.

La foto la hice básicamente para un cortometraje que estábamos filmando con un grupo de cine al que pertenecía. Se trataba de “Descubrí un mundo”, del grupo Litat.

Recuerdo que tomé la fotografía con flash en la casa que hacía las veces de set de filmación, y cuando revelo los negativos, en el baño, por supuesto, veo la sombra de las manos y barrotes reflejada en la pared del fondo. Por una de esas casualidades, tenía (tengo aún) una caja de película gráfica Agfa Litex O 811p y se me ocurrió hacer una copia por contacto para obtener un positivo. Esas sombras tan molestas había que eliminarlas, pero no sabía cómo. Asi que tomé una hoja de afeitar y me puse a raspar el fondo. Luego volví a hacer una copia por contacto obteniendo un nuevo negativo, el que dio origen a esta foto.